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Si eres de los que llegan a una perfumería/supermercado y, casi con los ojos cerrados, te haces con el champú de turno, atendiendo a criterios como el precio, el packaging o la facilidad de uso, te equivocas. ¿El motivo? No todos los cabellos son iguales, y sus necesidades, tampoco.
Por eso, el primer paso para poder lucir un cabello bonito, al margen del corte de pelo o producto de styling que elijas, es saber qué champú te conviene. A saber: si tienes el pelo largo y/o débil, necesitas un champú fortificante; si empiezan a asomar las primeras canas, uno con agentes antiamarilleantes; si las entradas te preocupan, necesitas uno anticaída... Y, si lo tienes sano, brillante y fuerte, no te olvides de prevenir con productos equilibrantes del cuero cabelludo. Aprende a elegir.
Está comprobado: el cabello largo tiende a debilitarse y resquebrajarse, sobre todo en las puntas: el roce con la ropa y las agresiones medioambientales lo convierten en un blanco fácil.
Si en tu cabello empiezan a asomar las primeras canas y te gustaría potenciar su color, es recomendable utilizar un champú específico para cabellos canosos con agentes antiamarilleantes
Sin duda, la caída del cabello es uno de los problemas que más preocupa a cualquier hombre. Haya entradas o no, es fundamental prevenirla con productos anticaída. No en vano, y al margen de las cuestiones genéticas, el estrés puede acelerar estos procesos
Utiliza a diario champús anticaída y, si es necesario, tratamientos posteriores al lavado a modo de protocolo de choque. Recomedamos Kerium anticaída de La Roche Posay. Puedes usarlo todos los días durante seis semanas
La grasa capilar suele ser otro de los problemas que trae de cabeza a un buen número de hombres. Sin embargo, controlar la producción de sebo y mantener el cabello limpio durante todo el día es tan sencillo como usar a diario productos específicos
Por último, tampoco podemos olvidarnos de un problema universal: la caspa, producida, entre otras factores, por causantes genéticos y agravada en climas fríos y secos. Sin duda, el uso de un champú inadecuado, excesivamente agresivo, puede ser tremendamente perjudicial para este problema.
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Por Pablo Kummetz
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