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En los primeros estudios que se están efectuando acerca de los desórdenes alimenticios en la población gay se revela que están aumentando los casos de anorexia y de bulimia entre los homosexuales en una proporción mucho mayor que en hombres heterosexuales. La investigación más importante en relación a este preocupante asunto la están llevando a cabo expertos de la norteamericana Universidad de Harvard. Los porcentajes generales siempre han mostrado que estos trastornos en la alimentación son mucho más elevados en las mujeres que en los hombres, de los cuales la mayor parte de los que padecen bulimia o anorexia son gays. La Doctora Pamela K. Keel y su colega Christopher J. Russel han realizado encuestas escritas a 122 hombres de edades comprendidas entre los 18 y 50 años. Entre las principales cuestiones abordadas en el sondeo se ha preguntado acerca de hábitos alimenticios, orientación sexual, puntos de vista sobre la imagen y el cuerpo, masculinidad y depresión. Más de la mitad de los hombres entrevistados eran gays, y todos mantenían similitudes en cuanto a origen, educación, situación económica y estructura corporal.
Rechazo al cuerpo.
Según los investigadores de la Universidad de Harvard, la homosexualidad está muy asociada al incremento de la insatisfacción con el cuerpo. Por ello, muchos gays optan por perder peso a través de duras y peligrosas dietas que atentan contra su metabolismo y crean desórdenes alimentarios. De esta forma, las barreras que conducen a la bulimia o la anorexia son muy fáciles de traspasar. El informe de los expertos médicos de Harvard afirma que el rechazo al físico y una incorrecta manera de comer es mucho más habitual entre gays que entre hombres heterosexuales. Acotando los porcentajes generales, aparecen datos más que preocupantes. Cerca del 14% de la población masculina homosexual sufre bulimia, mientras que más del 20% padece anorexia. Sin embargo, entre todos los encuestados, Keel y Russel han observado que tan solo había dos hombres heterosexuales que padecieran estos desórdenes en la alimentación: uno era bulímico y el otro anoréxico.
Por otro lado, los investigadores han llegado a otra conclusión: todos los gays encuestados presentan niveles mucho más altos de depresión y rechazo hacia su cuerpo que los hombres heterosexuales que participaron en este sondeo. Sin embargo, tanto Keel como Russel indican que estas enfermedades psicológicas por sí solas no tienen por qué provocar un aumento del riesgo de padecer desórdenes alimenticios entre los gays. Ambos investigadores han dejado clara la sorprendente asociación entre bulimia, anorexia y homosexuales. De hecho, están sugiriendo que a nivel preventivo, todas las campañas pensadas para un problema que tiene la mujer en una proporción mayor se extiendan también a los gays.
El falso prototipo gay.
Publicidad, moda, culto al cuerpo... varios son los factores que influyen en la aparición de bulimia y anorexia entre la población, siempre bombardeada con equivocados arquetipos de belleza. Automáticamente se rechazan en determinados círculos sociales a todos aquellos que no entren en los cánones impuestos. En ese sentido, la población gay es paralela a la de las mujeres. En la patria del marketing, el movimiento homosexual es fundamentalmente masculino, deja a un lado a lesbianas, bisexuales y transexuales y, por supuesto, a todos aquellos gays que no entren dentro del prototipo vendible: chico guapo, musculoso, perfectamente depilado y con un nivel económico medio-alto. Las más afectadas son las nuevas generaciones, las cuales adoptan una identidad que no les pertenece, así como conceptos erróneos. Pocos se dan cuenta de que están siendo utilizados por determinados poderes que solo buscan el lucro apropiándose de la identidad gay masculina. De esta forma surgen los complejos, las depresiones y la inseguridad. Aprender a aceptarse y a darse cuenta de que no existe un único modelo de persona, es fundamental para no caer en ciertos trastornos alimenticios derivados de otros psicológicos que, más tarde o más temprano, acarrearán serias consecuencias para el futuro. Si a pesar de todo, el descontento con nuestro físico provoca tristeza y desánimo, hay muchos especialistas que pueden tratar el asunto sin que la salud se vea perjudicada. Nadie puede olvidar que, teniendo el cuerpo que tenga, se convierte en una persona única e irrepetible.
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Por Dheka Yahia Maruane M.
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