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El proceso de canonización de John Henry Newman, un cardenal inglés de fines del siglo XIX, ha levantado polémica desde que el pasado 30 de octubre el Papa Benedicto XIX publicara el documento "Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y formación de candidatos al sacerdocio", donde rechaza la presencia en seminarios de jóvenes que tengan una dudosa identidad sexual y fuertes tendencias homosexuales y la polémica se ha suscitado porque grupos de activistas católicos gays, consideran que Newman era homosexual.
El cardenal es reverenciado como un santo por gays católicos que ven en él, un símbolo de su lucha y de la posibilidad de que aun siendo homosexuales, pueden pertenecer a la iglesia católica.
John Henry Newman es una de las influencias intelectuales y espirituales más fuertes de Benedicto XIX, como él mismo lo ha reconocido. Por más de 30 años, Newman vivió con el Padre Ambrose St. John, del que se dice fue amante. Ambrose falleció en 1875 causándole un dolor de tal magnitud a Newman que en su funeral declaró públicamente haber amado a Ambrose "con un amor tan fuerte como el de un hombre por una mujer".
El fallecimiento de Newman ocurrió quince años después, dejando estipulado que quería ser enterrado en la misma tumba que la de St. John, sin que hubiese punto de discusión al respecto.
Los restos de la pareja reposan en Rednall, pueblo del centro de Inglaterra, que se ha vuelto un punto de visita obligado para activistas homosexuales y católicos gays que depositan flores sobre la tumba de los religiosos en cuya lápida se puede leer la inscripción en latín: Ex umbris et imaginibus in veritatem (De las sombras y de las imágenes hacia la verdad), epitafio que muchos interpretan como una clara alusión a su salida del armario.
El proceso de canonización avanza sin trabas y la controversia se ha suscitado porque el Papa intenta exhumar los restos de Newman y trasladarlos a la basílica de Birmingham. Newman ya es “venerable” y en noviembre es posible que se anuncie su beatificación. Grupos de activistas ingleses se oponen a que Newman sea exhumado y separado de su querido Ambrose, exigiendo además que la iglesia reconozca la homosexualidad del prelado y su amante.
“Esta profanación viola la voluntad expresa del cardenal de ser enterrado al lado de su amante. La Iglesia católica, que odia a los homosexuales, quiere ocultar el hecho de que su futuro santo fuera homosexual. No sé si tuvieron relaciones sexuales, pero vivieron juntos y se amaron”, declaró Peter Thatchell, activista gay inglés.
El revuelo se da porque, más allá de su preferencia sexual, Newman fue una de las grandes figuras del pensamiento religioso tanto anglicano (iglesia a la que perteneció antes de su conversión) y católico, a grado tal que muchas de sus ideas se plasmaron en el Concilio Vaticano II
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Por Dheka Yahia Maruane M.
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